lunes, 9 de junio de 2014

¡Jugamos!

¿Quién ha dicho que solo se pueden leer libros?
¿Os gustan las adivinanzas? ¿Y los trabalenguas?

Pues bien de eso va el post de hoy. Para averiguar de qué animal/objeto/persona está hablando la adivinanza hay que leer atentamente, al igual que para no confundirte en el trabalenguas.

Puedes dedicar un pequeño ratito de la clase a contar adivinanzas o a que digan trabalenguas.

Yo he elegido la temática de los animales.







Y trabalenguas...
hay muchos y muy divertidos.

Por ejemplo:

Los hombres con hambre hombre, abren sus hombros hombrunos sin dejar de ser hombres con hambre hombre hombruno. Si tú eres un hombre con hambre hombre hombruno, pues di que eres un hombre con hambre y no cualquier hombre hombruno sino un hombre con hombros muy hombre, hombre.

Juan tuvo un tubo,
y el tubo que tuvo se le rompió,
y para recuperar el tubo que tuvo,
tuvo que comprar un tubo
como el tubo que tuvo.

El pato le dijo a la pata. Pata pa' ti traigo patas arriba la pata de un pato patón.
Patón pati-largo, patón como tú. Le tiró la pata el pato a la pata y la pata cogió al pobre pato a pata.

Los niños se motivarán mucho. Eso seguro.

Besitossss


Aunque la mona se vista de seda...

¡Hola a todos!

Hoy voy a hablar de lo importante que es saber de dónde vienen los dichos. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. ¿Sabéis de dónde viene?

Este dicho alude a la característica principal de los monos: la imitación. Les encanta imitar. Lo que quiere decir que muchas veces, las personas tratan de "disfrazarse" (no literal), pero a la larga se les descubre.

Los niños lo habrán oído mil veces ya que, es muy conocido. Pero, ¡se me ocurre una cosa! ¿Y si nos inventamos un cuento para explicarlo?

¡Empecemos!

Había una vez una mona muy divertida que quería ser la más popular y famosa de todas las monas del pueblo.

Así que, se puso un vestido rosa muy atrevido, un sombrero muy coqueto y se pintó los labios, dispuesta a triunfar.

-¡Estoy perfecta! - dijo la mona mirándose al espejo.

Paseaba por las calles con aires de princesa, que todo el mundo pensó que debía tratarse de una mona muy muy importante. ¡No la habían reconocido!

- Es un honor que pasee por nuestras calles, preciosa mona - le decían.

Fascinadas, todas las monas del pueblo hacían lo que les pedía.

- ¡Tú tráeme un plátano! ¡Tú hazme un pastel! ¡Tú baila para mí! - mandaba.

Pero después de unos días, se dieron cuenta de que la mona no era ninguna mona de la realeza ni famosa. Es más, la conocían de haberla visto por el pueblo. Era igual que ellas.

De ahí, eso de que aunque la mona se vista de seda, mona se queda.



¿Os gusta la idea?
¡Hay muchos dichos que pueden ser explicados o inventados!

Muaaaa