viernes, 23 de mayo de 2014

¡Un viaje inesperado!

Llevaba varios días pensando en hacer un taller divertido y por fin, se me ocurrió.

Mi intención es acercar a los niños a la literatura, la fantasía y a la realidad desde la curiosidad. Por eso, consiste en hacer un recorrido por autores, historias, fábulas, cuentos y leyendas de diferentes lugares del mundo, actuales y de hace miles de años. ¡Podéis hacerlo algún día o dedicar una semana entera!

Si hablamos de autores lo mejor es destacar lo importante de sus vidas (hechos, obras...). No se trata de que se queden con todos los detalles, pero sí de despertarles curiosidad contándoles las cosas más llamativas de sus vidas.

Podemos hacer una serie de tarjetitas y en cada una de ellas poner el nombre de un autor, una fábula, un cuento... e ir sacándolas al azar.

Por ejemplo:

Charles Parrault  es un autor muy conocido por obras como La bella durmiente, Caperucita Roja, El gato con botas, etc. Pues mientras les hablamos a los niños de su vida, dónde nació, cómo vivió... ¡podemos aprovechar a contar alguno de sus cuentos y preguntarles cuál les gusta más y por qué!

Otra tarjeta puede contener una fábula... mm.. se me ocurre la del León y el Delfín:



Una vez un león que paseaba por una playa tranquila vio asomar afuera del agua la cabeza de un delfín.

Acordándose de que era el rey de los animales acuáticos lo llamó y le propuso una alianza:

- Nos conviene- le dijo. Tú eres el rey de los animales marinos y yo el de los terrestres.

El delfín aceptó encantado y el pacto quedó sellado.

Cierto día el león, que desde hacía bastante tiempo estaba en guerra con un toro salvaje, pidió ayuda al delfín. El pez trató de salir del agua pero no pudo. El león se puso furioso y lo acusó de traición.

- Te equivocas. No es a mí a quien debes culpar sino a la naturaleza. Ella fue quien me hizo animal de agua y no de tierra.

Como veis, es una fábula corta que da que pensar, y podéis relacionarlo con las ciencias naturales. ¡Hay millones de fábulas en Internet!

Y otro ejemplo, esta vez de leyenda. Las leyendas para niños son versiones simplificadas de las leyendas tradicionales. 

¡Esta es la bobina maravillosa!


Había en un castillo lejano, un principito muy holgazán, que no quería estudiar ni hacer nada. Solo le interesaba jugar. Sus padres, los reyes, habían intentado de todo para convencerlo de que asumiera sus responsabilidades reales para el futuro, pero el príncipe los ignoraba.

Una noche, después de recibir un gran sermón, suspiró, deseando ser mayor, para poder hacer lo que quisiera.

Se fue a dormir, y a la mañana siguiente, descubrió sobre su cama, una bobina de hilo de oro. La tomó con curiosidad y la bobina le habló con voz débil:

- Trátame con cuidado. Mi hilo es mágico, representa toda tu vida. A medida que vaya pasando, el hilo se irá soltando.

El principito estaba asombrado y algo escéptico. La bobina continuó:

-Sé que quieres crecer. Te concedo el don de desenrollar el hilo a tu antojo. Pero te advierto, todo el hilo que hayas desenrollado, no podrá volverse a ovillar.

Para convencerse de lo que decía aquella bobina, dio un fuerte tirón del hilo, y se convirtió en un apuesto príncipe. Tiró un poco más y se encontró llevando la corona del rey, su padre.

Tiró un poquito más.

- Dime bobina, ¿Cómo será mi esposa e hijos?

Apareció una joven hermosísima junto a él, y cuatro niños rubios. Sin siquiera disfrutar de lo que había obtenido, dejó que la curiosidad se apoderara de él. Así que, tiró un poco más.

Pero de pronto, vio su imagen reflejada en el espejo. Había frente a él, un anciano con barba blanca y poco cabello. Sintió mucho miedo, era viejo y ya le quedaba poco hilo. Su vida estaba llegando a su fin.

Intentó enrollar el hilo, pero fue inútil. La bobina dijo:

- Has desperdiciado tu vida. Ahora comprendes que no pueden recuperarse los días perdidos. Deberás sufrir tu castigo.

Entró en pánico, lanzó un terrible grito y murió. Había gastado su vida sin haber logrado nada de provecho.

Da que pensar, ¿verdad?
Espero que os haya gustado mi propuesta. Y aprovechéis, además, todos los días del año al máximo.

¡Hasta la próxima profes!

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